¿Conoces Toogood?

Había una vez un pequeño rey de Escocia…

Hace mucho tiempo, reinaba en Escocia un pequeño Rey. Se llamaba Toogood yera muy joven, pelirrojo con muchas pintas rojas en la cara, había heredado del reino de su tío, el temible Mc Gregor Crust. Su tío era un reflejo del clima de Escocia. Rudo, siniestro y tempestuoso.

La vida durante su reinado era muy dura, sin placer ni dulzura. Imponía a sus súbditos un régimen austero conformado por una sopa y una especie de torta, ¡tan dura como la madera! Desapareció durante un noche de tormenta; cuando salió de su fortaleza para enfrentar a la naturaleza en furia, la noche se lo tragó. Nadie nunca más lo vio. Hay que reconocer que nadie en el castillo lo echó de menos

Toogood, a pesar de su corta edad se hizo del trono. En el castillo, todo el mundo lo adoraba ya que era alegre, bueno y amable. Ponía lo mejor de sí para traer la alegría a esos fríos muros. Sin embargo, a veces, un velo de tristeza invadía al pequeño Rey. Bueno, casi nada, solo una pequeña sombra….

Y es importante notar que allá arriba al norte de Escocia, casi no había ocasiones para festejar, reír e incluso menos de conocer nuevos amigos.

Cuando estaba triste, Sir Toogood se refugiaba en su cocina. Allí, entre medio de las cacerolas y los calderos, se iniciaba en el arte de la pastelería. La Señorita Amélia Greedies le transmitía todo su conocimiento. Muy rápido, los pasteles finos, las capas, glaseados, cremas y coberturas ya no le escondían sus secretos. El único problema es que en este siniestro castillo había poca gente para degustar sus dulces.

“Haré que todos los niños del mundo los conozcan”, se dijo a sí mismo una buena mañana. “Ellos también tienen deseos de festejar, de risas y pasteles hechos solo para ellos.” En seguida, sir Toogood se puso a trabajar. Hizo ese biscocho, para conservar la golosina, después la cubrió con crema chocolate, con vainilla o con mermelada preparada por Amélia Greedies. “Excelente”, dice, “ este es un verdadero pastel para niños, para los reyes de la fiesta!”

Luego faltaba la decoración, la presentación es muy importante para un pastel de fiesta. ¿Estrellas? Muy sencillo. ¿Rayas? muy comunes, ¿puntos? ¿lunares?, no hay nada que me convenza, dijo el pequeño Rey. Nadie en la cocina se atrevía a sugerir algo. Decepcionado, puso su corona diciendo que la vida de rey no era siempre tan fácil.

A la mañana siguiente, entró contento a la cocina, saltando sin parar alrededor de la gran mesa de trabajo. “Lo he encontrado, cada uno de mis pasteles va a relatar una historia. Para las niñas, haré pasteles de Princesa, con una crema rosa, con cintas y nudos. Para los niños, pasteles de aventura o de historias extraordinarias. A partir de mañana partiré a buscar todos estos héroes que aparecen en la televisión.

Aquella mañana dejó el castillo temprano. Al dejar Escocia, debió recorrer el mundo, aprovechando su título de rey para encontrarse con todos los personajes que pueblan las historias de niños. Se encontró con Mickey, pasó un día con Spiderman, Barbie le recibió con todos los honores, lo mismo que con Dora la exploradora e incluso comió con Winnie en persona!

Desde que regresó guarda en el más celoso secreto los detalles de sus citas. Al verle sonreír se puede comprender los momentos maravillosos que pasó.
El siniestro castillo fue repintado con colores claros, la cocina se transformó en una pastelería gigante. Decenas de marmitones están en el fuego alrededor de Miss Greedies. Cada uno tiene su tarea: algunos cubren con la crema rosa, otro es el jefe del chocolate. Otros se ocupan de que la decoración sea perfecta. Luego, los más hábiles embalan cada uno de estos preciosos manjares en su bola de cristal. En las amplias cavas del castillo, los pequeños maestro cerveceros de Sir Toogood transforman un jugo de manzana delicioso en una bebida burbujeante y real: la Party Fizz. “Porque no hay fiesta sin burbujas, ¡cada pastel debe acompañarse con su brebaje real!, dijo el pequeño Rey.

Y para las pequeñas fiestas de cada día, Toogood pidió a Miss Amélia Greedies preparar pequeños queques en barras individuales. ¡Una buena nota, una hermosa sonrisa valen la pena festejarse también!

En el cielo estrellado, los mensajeros más rápidos del reino parten cada noche a repartir todos estos dulces reales a los cientos de tiendas por toda Europa, quienes esperan los pasteles de Toogood, ¡sin los cuales miles de niños como tú se aburrirían horriblemente en las fiestas y cumpleaños!